
No puedo negar que te quise, aún de lejos y sin hablarte, observando tus gestos, sin saber que decirte, quedándome muda con solo mirarte. No puedo negar que aún hoy te quiero, aunque te haya olvidado, aunque tu lejanía y tu presencia pervivan en el recuerdo de ese alguien que día a día me observa desde el espejo, con el ceño fruncido y cara de enfado. Pues aunque ya no te amo siempre me pregunto qué hubiera sido, si en vez de mirarte hipnotizada me hubiera acercado
a preguntar, simplemente, si un café o un paseo, conmigo.
a preguntar, simplemente, si un café o un paseo, conmigo.
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